De dónde viene la palabra hemiplejia

Primer plano de una página de diccionario antiguo con letra pequeña

Las palabras que usamos en medicina no son casuales: muchas describen con bastante precisión aquello a lo que se refieren, si se sabe de dónde vienen. "Hemiplejia" es un buen ejemplo. Entender su origen ayuda a recordar qué es exactamente, y también a distinguirla de otros términos parecidos que se oyen en el hospital.

Significado etimológico

Diccionario abierto con un bolígrafo entre las páginas

"Hemiplejia" viene del griego antiguo y se compone de dos partes:

  • hemi- (ἡμι-), que significa "mitad" o "medio". Es el mismo prefijo que aparece en "hemisferio" (media esfera) o "hemiciclo" (medio círculo).
  • plegé (πληγή), que significa "golpe" o "ataque", y que en medicina se usaba para referirse a la parálisis, entendida como un golpe que dejaba sin movimiento.

Literalmente, por tanto, hemiplejia sería algo así como "golpe que afecta a la mitad del cuerpo" o "parálisis de una mitad". El término refleja muy bien lo que ocurre: una parálisis que, por la forma en que el cerebro controla el cuerpo, afecta siempre a un lado completo (cara, brazo y pierna del mismo lado) y no a partes sueltas de ambos lados.

Hemiparesia: la misma raíz, distinto grado

La palabra "hemiparesia" comparte el prefijo hemi- (mitad), pero en lugar de plegé (golpe, parálisis) usa páresis (πάρεσις), que en griego significa "debilidad", "relajación" o "aflojamiento". La propia palabra ya anticipa la diferencia entre ambos términos: parálisis completa frente a debilidad parcial. Lo explicamos con detalle en hemiplejia y hemiparesia: en qué se diferencian.

Otros términos de la misma familia

Una vez conocidas las piezas, resulta fácil entender otras palabras que aparecen en informes médicos:

  • Paraplejia: de pará- (junto a, a ambos lados) + plegé. Parálisis de las dos piernas (y a veces parte del tronco), típica de lesiones de la médula espinal, no del cerebro.
  • Tetraplejia o cuadriplejia: de tetra- (cuatro) + plegé. Parálisis de los cuatro miembros, por lesión alta de la médula espinal.
  • Monoplejia: de mono- (uno) + plegé. Parálisis de un solo miembro.
  • Diplejia: de di- (dos) + plegé. Parálisis que afecta a partes simétricas de ambos lados del cuerpo, frecuente en algunas formas de parálisis cerebral infantil.
  • Apoplejía: de apo- (fuera, completamente) + plegé. Término antiguo, hoy en desuso, para referirse al ictus: literalmente, "golpe fulminante". Curiosamente, la palabra "ictus" también significa "golpe", pero en latín.

"Ictus": el golpe en latín

Merece la pena detenerse en esto: "ictus" es una palabra latina que significa exactamente lo mismo que el griego plegé, es decir, "golpe". Así que cuando decimos que alguien ha sufrido un ictus que le ha dejado una hemiplejia, estamos diciendo, etimológicamente, que ha recibido "un golpe" (ictus) que le ha dejado "medio cuerpo golpeado" (hemiplejia). Las dos palabras describen la misma idea desde dos lenguas distintas: algo que llega de forma brusca, como un golpe, y deja sin movimiento.

Un término médico, no un diagnóstico aislado

Es importante recordar que la hemiplejia no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia o el síntoma de otra causa subyacente. La más frecuente en adultos es, con mucha diferencia, el ictus, pero también puede deberse a un traumatismo craneal, a un tumor cerebral, a una infección o a una parálisis cerebral de origen infantil. Por eso, al hablar de hemiplejia, siempre conviene entenderla dentro del contexto de su causa. Puedes leer más en nuestras guías sobre qué es un ictus y sobre qué es la hemiplejia.

Cómo se ha entendido la hemiplejia a lo largo de la historia

La parálisis de medio cuerpo aparece descrita ya en textos médicos de la antigua Grecia. Hipócrates, en el siglo V antes de Cristo, observó que una lesión en un lado de la cabeza producía convulsiones o parálisis en el lado contrario del cuerpo, una de las primeras intuiciones registradas de que el cerebro controla el lado opuesto. Durante siglos, sin embargo, la "apoplejía" se explicó por desequilibrios de los humores corporales y se trató con sangrías y purgas. No fue hasta los siglos XVII y XVIII cuando anatomistas como Johann Jakob Wepfer relacionaron la apoplejía con la hemorragia cerebral y con la obstrucción de las arterias del cerebro, sentando las bases de lo que hoy entendemos como ictus isquémico y hemorrágico.

De la apoplejía al ictus: por qué cambian las palabras

El vocabulario médico evoluciona a medida que se comprenden mejor las enfermedades. "Apoplejía" era útil cuando solo se sabía que alguien "caía fulminado"; cuando se entendió que había varias causas distintas, hicieron falta términos más precisos. Hoy conviven "ictus" (preferido en España), "accidente cerebrovascular" (más habitual en Latinoamérica y en la literatura científica) y "stroke" (en inglés), además de los términos populares como "derrame" o "embolia". Para la persona afectada y su familia, lo importante no es la palabra sino entender la causa concreta de su caso, porque de ella dependen el tratamiento y la prevención. Lo explicamos en ictus y derrame cerebral: ¿es lo mismo?.

Glosario rápido de términos relacionados

  • Hemiplejia: parálisis completa de un lado del cuerpo.
  • Hemiparesia: debilidad (no parálisis total) de un lado del cuerpo.
  • Hemianopsia: pérdida de la mitad del campo visual en ambos ojos, frecuente tras un ictus.
  • Hemihipoestesia: disminución de la sensibilidad en un lado del cuerpo.
  • Heminegligencia: falta de atención hacia un lado del cuerpo o del espacio, típica de lesiones del hemisferio derecho.
  • Afasia: alteración del lenguaje (hablar, entender, leer, escribir) por lesión cerebral.
  • Disartria: dificultad para articular las palabras por debilidad de los músculos del habla, con el lenguaje conservado.
  • Disfagia: dificultad para tragar.
  • Espasticidad: aumento del tono muscular que produce rigidez y posturas fijas.
  • Neuroplasticidad: capacidad del cerebro para reorganizarse y que zonas sanas asuman funciones de las dañadas; es la base de la rehabilitación.

Cómo se escribe: hemiplejia o hemiplejía

Ambas formas son correctas y están recogidas en el diccionario de la Real Academia Española. "Hemiplejia" (sin tilde, con acento en la "e") es la forma más usada en España y la habitual en los textos médicos; "hemiplejía" (con tilde en la "i") es también válida y más frecuente en algunos países de América. Lo mismo ocurre con "paraplejia/paraplejía" o "tetraplejia/tetraplejía". En esta web usamos "hemiplejia", pero si buscas información con la otra grafía encontrarás exactamente lo mismo.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el diagnóstico ni las indicaciones de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu situación o la de un familiar, consulta siempre con tu equipo médico.

Fuentes consultadas

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