Ictus y derrame cerebral: ¿es lo mismo?

Médico mostrando imágenes de resonancia cerebral en una tablet a un paciente

Es una de las dudas más habituales cuando alguien cercano sufre uno: ¿ictus y derrame cerebral son lo mismo, o son dos problemas distintos? Y a esa duda se suman otras palabras que se oyen en el hospital: accidente cerebrovascular, ACV, infarto cerebral, embolia, trombosis, apoplejía. Vamos a aclarar qué significa cada término y por qué a veces se usan como si fueran sinónimos.

Qué significa "ictus"

Radiólogo señalando un escáner cerebral en un negatoscopio

"Ictus" es el término médico general que se usa en España y en buena parte del ámbito sanitario en español para referirse a cualquier interrupción brusca del riego sanguíneo en el cerebro. La palabra viene del latín y significa "golpe", lo que describe bien la forma repentina en que aparece. Engloba tanto el ictus isquémico (una arteria se tapona) como el hemorrágico (un vaso se rompe y sangra). Es decir, es el paraguas que cubre todos los casos.

Qué significa "derrame cerebral"

"Derrame cerebral" es una expresión popular, no un término técnico. En su origen se refería específicamente a lo que ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y la sangre se "derrama" dentro del cerebro: es decir, al ictus hemorrágico. Con el tiempo, en el habla cotidiana de muchos países hispanohablantes, "derrame cerebral" pasó a usarse para referirse a cualquier ictus, sea isquémico o hemorrágico, probablemente porque desde fuera los síntomas son muy parecidos y la gente no distingue la causa.

Así que, en rigor, todo derrame cerebral es un ictus, pero no todo ictus es un derrame cerebral: la mayoría de los ictus (alrededor del 85%) son isquémicos, es decir, por obstrucción, no por sangrado.

Otros nombres que oirás para lo mismo

  • Accidente cerebrovascular (ACV): es el término más usado en Latinoamérica y en la literatura médica internacional. Es equivalente a "ictus": cubre tanto el isquémico como el hemorrágico.
  • Infarto cerebral: se refiere concretamente al ictus isquémico, por analogía con el infarto de corazón (en ambos casos, una zona de tejido muere por falta de riego).
  • Embolia cerebral: es un tipo de ictus isquémico en el que el coágulo se ha formado en otra parte del cuerpo (habitualmente el corazón) y ha viajado hasta el cerebro.
  • Trombosis cerebral: otro tipo de ictus isquémico, en el que el coágulo se forma directamente en una arteria del cerebro o del cuello.
  • Hemorragia cerebral: el nombre técnico del ictus hemorrágico, el "derrame" propiamente dicho.
  • Apoplejía: término antiguo, hoy en desuso, que se refería a cualquier ictus.
  • Stroke: el término en inglés, que verás en muchas fuentes internacionales. Equivale a ictus o ACV.

Por qué importa la diferencia

Para el paciente y su familia, el nombre exacto importa menos que reconocer los síntomas y actuar rápido. Pero para el equipo médico, saber si se trata de un ictus isquémico o hemorrágico es absolutamente crucial, porque el tratamiento de urgencia es opuesto: en el isquémico se busca disolver o extraer el coágulo, mientras que en el hemorrágico eso mismo sería muy peligroso. Por eso lo primero que se hace en el hospital es una prueba de imagen para saber de cuál se trata.

También importa a la hora de hablar con los profesionales o buscar información: si un familiar ha tenido "un derrame", conviene preguntar al médico si fue realmente hemorrágico o si se trató de un ictus isquémico, porque el pronóstico, el tratamiento posterior y las medidas de prevención pueden variar. Puedes ver la diferencia en detalle en nuestra guía sobre tipos de ictus.

En resumen

Ictus, ACV y stroke son sinónimos que abarcan todos los casos. Derrame cerebral, hemorragia cerebral e infarto cerebral se refieren a subtipos concretos, aunque en el habla popular "derrame" se use a menudo para cualquier ictus. Lo esencial es lo mismo en todos los casos: es una urgencia médica en la que cada minuto cuenta. Puedes leer más en nuestra guía general sobre qué es un ictus.

Cómo se explica la diferencia en el hospital

Cuando un familiar está ingresado, es habitual oír a distintos profesionales usar palabras diferentes para lo mismo, y eso genera confusión y a veces angustia. El neurólogo puede hablar de "infarto cerebral en el territorio de la arteria cerebral media", la enfermera de "ictus" y el informe de alta de "accidente cerebrovascular isquémico". Todas se refieren al mismo episodio. Conviene preguntar sin reparo: "¿ha sido por un coágulo o por un sangrado?" es la pregunta clave, porque de ella dependen el tratamiento, el pronóstico y la prevención de un nuevo episodio. También es útil pedir que anoten en un papel el nombre exacto del diagnóstico, para poder buscarlo después con calma.

Por qué el tratamiento es opuesto según el tipo

Entender esta diferencia ayuda a comprender decisiones que en el momento pueden parecer extrañas. Si el ictus es isquémico (un coágulo), el objetivo es disolverlo o extraerlo cuanto antes: se administra un fármaco trombolítico por vena, o se introduce un catéter hasta la arteria cerebral para retirar el coágulo (trombectomía), o ambas cosas. Si el ictus es hemorrágico (un sangrado), esos mismos tratamientos serían muy peligrosos porque aumentarían la hemorragia; aquí el objetivo es bajar la tensión arterial, corregir la coagulación si la persona tomaba anticoagulantes, reducir la presión dentro del cráneo y, en algunos casos, operar para drenar la sangre o reparar el vaso roto. Por eso es imprescindible el TAC antes de tratar, y por eso nunca hay que dar medicamentos por cuenta propia a alguien con síntomas de ictus.

Preguntas frecuentes

¿Un derrame es más grave que un ictus? Un derrame es un tipo de ictus (el hemorrágico). En general tiene una fase aguda más peligrosa, pero la gravedad final depende de la zona y la extensión del daño, no solo del tipo.

¿Puede una persona tener los dos tipos? Sí. Un ictus isquémico puede, en algunos casos, transformarse en hemorrágico cuando la sangre vuelve a la zona dañada y los vasos debilitados sangran. Es una de las razones por las que se vigila estrechamente a la persona en las primeras horas.

¿Un derrame siempre da dolor de cabeza? No siempre, aunque el dolor de cabeza intenso y repentino es más característico del hemorrágico que del isquémico. La ausencia de dolor de cabeza no descarta nada.

¿Qué es un microinfarto cerebral? Un ictus isquémico muy pequeño, a menudo en arterias profundas, que puede pasar desapercibido en el momento. Su acumulación con los años puede provocar problemas de memoria y de marcha. Puedes leer más en nuestra guía sobre mini ictus y AIT.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el diagnóstico ni las indicaciones de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu situación o la de un familiar, consulta siempre con tu equipo médico.

Fuentes consultadas

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